desnuda
|
|
otros links de interes
vislumbrar nada más que una nebulosa negra que envuelve la estancia. Un sudor frío baña mi rostro, las gotas bajan por mi nuca, empapando el colchón, máxime cuando mis piernas, una vez abiertas, comienzan a elevarse como por arte de magia, rígidas, pétreas, pero ingrávidas, alzándose hasta quedar en un ángulo recto respecto a mi cuerpo.